
-Tío, qué fue… ¿Qué paso con la flaca de la otra vez?
Nunca me dijiste su nombre
-Ah, sí, weon… su nombre… se llama Nadia
- ¿Nadia?...Puta, nunca había escuchado ese nombre. ¿Ella es...?
-¿si?...es una loca saludable…placentera. La que me Miraba y me invitaba a jugar con esos espasmos de alegría...que alimentan la distancia con futuros besos…es indescriptible.
Pero, ¿sabes?, ahora ella está pasando [o saliendo, de repente] por un lío de esos en los que dices: “Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada".
Un lío de tres…tal vez… en realidad.
-¿Qué le pasa?
-eh…no sé, ella se envolvió trágicamente en dos relaciones: ella y dos tipos, y tiene que elegir un camino. Bueno, no es una ecuación tan simple. Está plagada de pocas vueltas y mucha memoria. Y no hay cómodas soluciones.
-puta,… y ¿qué piensa hacer?
-La verdad… ya lo hizo… Decidió no elegir a nadie. Silenciar el grito en el papel.
Alejarse de todo. Decidió abrazar la casualidad furtiva que se desgarra entre dos recuerdos…
-…y hace cuánto tiempo tomo esa decisión.
-A ver, hace más o menos 3 meses… Ah, hace poco la vi.
- ¿cómo así?
-estaba pasando por Quilca, como saliendo para Plaza Francia, y la vi caminando…
Estaba vestida de negro. Cruce la pista y la salude:
“hola, Nadia, qué tal, qué es de tu vida.”
“Ahí pasándola y tu qué tal.”
“también ahí sonseando la vida… y que tal cómo te va en la villa.”
“¿la villa? Weon, estamos en ‘Enero’, mis clases empiezan en abril.”
“jajaja, verdad, me había olvidado.”
Inmediatamente después la mire y la abrace. Ella no tuvo casi una reacción, la solté y me dijo qué tienes…la entendí y le dije que estaba apurado, que me tenia que ir… por el otro lado.
AHORA